Presentación del libro Mi Vida de Trotamundos

CENTRO CULTURAL ZAZUAR, C/ Zazuar, nº 4 – Madrid

Presentación libro, 26 de octubre de 2017, a las 19’00 h.

MI VIDA DE TROTAMUNDOS

María del Carmen de la Bandera

www.vivelibro.com

Buenas tardes, señoras y señores, amigos y amigas:

Permítanme, en primer lugar, que agradezca a mi buena amiga, María del Carmen de la Bandera, su proposición para que presentara su libro Mi vida de trotamundos, lo que va a ser para mí todo un honor, por múltiples razones que vamos a manifestar: Mari Carmen pertenece a una generación de mujeres cuya mayoría estaban predestinadas a tener un solo oficio o profesión, el de sus labores, es decir, madres y amas de casa, pero, ella, por suerte, nació en el pueblo malagueño de El Burgo, en el seno de una familia que amaba la cultura y la docencia pues su abuelo paterno, don Octavio José, hombre culto y liberal, fue Maestro titulado de Instrucción Pública a mediados del S. XIX en El Burgo, coincidiendo con el reinado de Isabel II. Este hombre se ocupó de que sus hijas e hijos estudiaran y amaran los libros, trasladando esa pasión a sus descendientes. Y es así cómo llegamos a Mari Carmen, quien supo desde muy joven de su vocación de maestra, lo que la llevó a estudiar la carrera en Córdoba y opositar en Sevilla, después vendrán más de veinticinco años entregada al Magisterio, de los que veinte de ellos serán en el Colegio público Ciudad de Valencia, aquí, en el madrileño barrio de Santa Eugenia. Sus cientos de alumnos conocen bien su pasión y su compromiso docente, pero los que hemos tenido la suerte de conocerla y

tenerla por amiga sabemos también de su permanente compromiso social.

Al tiempo que ejercía su profesión y criaba a sus tres hijos (Mari Carmen, Pepe y Mari Reyes), compartiendo responsabilidades familiares con Pepe, su marido, su colega y compañero del alma, Mari Carmen se matriculó en la UNED, para conocer y estudiar otras de sus pasiones: La Historia.

Magisterio e Historia serán, a partir de ahora, las armas que utilizará para prolongar más allá de las aulas su compromiso docente y social, siendo así como saldrán a la luz sus novelas históricas y libros para niños y jóvenes de la mano de editoriales tan importantes como Casals, Anaya, Bruño y otras.

  • El héroe y la traición (1987)

(Un abuelo cuenta a su nieto sus aventuras…pero no todas)

  • Un hoyo profundo al pie de un olivo (1988)

  • De Fez a Sevilla (1991)

(Historia de amor entre un joven judío y una joven cristiana que sufren la intolerancia de la sociedad en la que viven, lo que les obliga a marcharse del país y sufrir todo tipo de aventuras y circunstancias)

  • Íntimos secretos (1997)

(La difícil situación de una niña que sufre acoso escolar, basada en la vida real de una de sus alumnas y que ella trata de manera anónima, para preservar su intimidad.)

  • Cuba linda y perdida (1998)

(Narra el conflicto bélico entre España y Cuba y la pérdida de la colonia, poniendo de manifiesto la diferente visión de los que están sufriendo la tragedia y viven en España o en Cuba)

  • El pájaro que quiso ser hermoso (1999)

  • El pájaro Lilí y sus amigos (2000)

(A modo de cuento o fábula, en esta ocasión la autora refleja los esfuerzos de la madre para enseñar a volar a su polluelo, advirtiéndole de los peligros que puede encontrar en su camino, al tiempo que el hijo quiere volar y explorar otros mundos con sus amigos)

  • Sentir los colores (2000)

(La historia de un niño que adora a su equipo de fútbol, a su abuelo y a su perro Lobi. Su amiga María se convierte en su primer amor, al tiempo que su rendimiento escolar baja drásticamente a causa de una complicada situación familiar)

  • África en el corazón (2004)

  • Mi vida en el paraíso (2006)

(La autora viajó a África para entender los problemas económicos y sociales que sufre su población y que les obliga a cruzar el Mediterráneo para conseguir una vida digna y mejor. Es así como nació esta novela en la que el joven Diko, de Camerún, sufre estas adversas circunstancias que le arrastran a embarcarse y cruzar el estrecho, alcanzando Europa, tierra donde consigue una nueva vida pero donde comprobará también, con dolor y rabia, que el viejo continente no es precisamente el paraíso, aunque lo que asume con coraje y valentía.

Su nueva vida no le hará olvidar jamás a su amada África.

  • Claudia aprendiz de bruxa (2008)

  • Claudia y el mago Leopoldo (2008)

  • Claudia cumple su sueño(2011)

(Esta trilogía recoge la vida de Claudia, de 9 años, que quiere ser escritora, actriz y también bruja, como su abuela Claudia, que es una bruja buena)

  • Piopá y las gaviotas (2010)

  • Piopá y las golondrinas (2012)

(Cuento que recoge la vida de un pajarito con sus amigos)

  • La simiente del viejo y robusto chopo (2013)

(Se desarrolla en el S. XVI y, una vez más, un abuelo cuenta sus vivencias en las Indias, bajo las órdenes de Hernán Cortés, a su nieto Luis, un adolescente de 16 años, que queda impregnado de la semilla de la aventura)

Por último llega la obra que hoy presentamos:

Mi vida de trotamundos (2017)

Esta novela, publicada por ViveLibro, una joven, y a la vez, dinámica editorial madrileña, nos cuenta la vida de un personaje muy amado y admirado por la autora, del que ella misma nos dará buena cuenta y los motivos que la han llevado a contarnos e introducirnos en una vida única y apasionante, mientras que yo, lógicamente, voy a detenerme en su estructura formal, adelantándoles a ustedes cómo la autora ha dispuesto y ordenado su creación, en la que destaca una prosa ágil y fluida que hace que el lector no pierda el interés de la lectura.

Estructura de la obra

– Es una novela histórica cuyo hilo conductor es la biografía del protagonista, que coincide con el narrador.

– Organizada en cuatro partes, las dos primeras partes constan de once breves capítulos numerados y sin titular, mientras que la tercera parte tiene doce breves capítulos, también numerados y sin titular, y, por último, la cuarta parte consta de un solo y breve capítulo, numerado y sin titular, y un epílogo.

– Cronológicamente abarca la segunda mitad del S. XIX y la primera mitad del siglo XX.

– La primera parte está dedicada a los primeros años de niñez del protagonista y su adolescencia.

– La segunda parte recoge, entre otras, la dura experiencia del protagonista en sus años jóvenes, destinado en la Guerra de África.

– La tercera parte relata la emigración del protagonista al Nuevo Mundo, sus avatares por distintos países del continente americano y su posterior regreso a España.

– En la cuarta y última parte el protagonista hace repaso de su vida y la de su familia en España, mientras que el epílogo es aprovechado por la autora para, tras dedicar unas afectuosas líneas al protagonista, resaltar la figura de un hijo predilecto de El Burgo, el Comandante Benítez.

Se llega así al final de la obra en el que apreciamos un estilo ágil, directo y cercano, destacando siempre el afán didáctico de la autora, pues aclara siempre entre paréntesis cualquier duda que pueda surgir en el lector, al tiempo que señala con rigurosidad fechas y datos importantes de la historia de España, invitándonos a seguir el rastro de la misma.

Mari Carmen de la Bandera no es que se haya puesto el mundo por montera, es que en la sociedad en la que se ha desenvuelto y vivido ha hecho honor a su apellido pues ha plantado su bandera de docente, siempre maestra que diría ella, gran observadora social, escritora, divulgadora de la cultura y, muy particularmente, de la iniciación al amor por la lectura, mujer comprometida y solidaria, vitalista y estudiosa infatigable, que me honra con su amistad, y que es, y siempre será, ejemplo a seguir.

Madrid, octubre de 2017

Alejandra Hernández Clemente

Doctora en Historia

Presentación del libro África en el Corazón

Presentación del libro

ÁFRICA EN EL CORAZÓN

de Mª Carmen de la Bandera

PABLO PÉREZ PÉREZ

Me niego a agradecer a la autora la invitación que me ha hecho para que presente su última obra (África en el corazón)… porque me gusta más ser oyente que ponente, las cosas como son. Le agradezco, sin embargo, la oportunidad de conocer la historia de Diko, ese joven dowayo de Camerún, el “prota” del libro, al que la vida –una perra vida-  obliga a ser aventurero en pos del amor y del cariño que siempre se le terminan escapando entre los dedos antes de tiempo. Es un personaje que me resulta muy cercano y familiar… Quién sabe: quizá algún día termine pasándose por la Casa en la que vivo con chicos de distintos países.

El encargo que me han hecho es que os presente este libro recién publicado: “África en el corazón”. Supongo que lo correcto es  que me centre en su personaje principal, en su protagonista… Hemos escuchado ya varias veces su nombre. Se llama… Mª  Carmen de la Bandera. Sí, de acuerdo, ya sé que aparece citada solamente en la portada y en la contraportada, pero, de verdad, hacedme caso, su presencia se siente en cada página, en cada historia que cuenta, en cada sentimiento compartido a lo largo de la lectura. Seguro que muchos de los que estáis aquí esta tarde la conocéis mucho mejor que yo, pero es a mí a quien se ha invitado a hablar, así que… Bueno, pues la tal Mº Carmen es una escritora de historias dirigidas especialmente a los niños y jóvenes, literatura difícil donde la haya. Juega con ventaja, porque, aunque no lo cuente en sus libros, ella fue, en una etapa anterior, niña y adolescente y sabe de lo que habla. Además, con buen criterio, ha sido “monaguillo antes que fraile”, profesora y educadora durante muchos años y conocedora, por la tanto, de los problemas y las emociones de los niños y los jóvenes. Ellos son el centro de sus historias. Y lo mismo te cose un hermosos relato de los amores aparentemente imposibles entre el joven judío Samuel y la cristiana Carmen en la Sevilla del siglo XV, obstaculizados por la intolerancia y el fanatismo (Un hoyo profundo al pie de un olivo y De Fez a Sevilla), que te zurce un vertiginoso recorrido por los ambientes futboleros, con sus equipos, sus hinchas y, lo que es peor, sus “radicales” y las violencias que generan (Sentir los colores), que te hilvana la dramática historia de Marta, una joven acomplejada por su gordura y capaz, finalmente, de aprender a mirarse con cariño (Íntimos secretos)… Y así, una y otra vez, una y otra historia, hasta llegar a la décima entrega, ésta que presentamos hoy –África en el corazón-, enormemente dramática y actual.

Mº Carmen de la Bandera es escritora  de historias y es historiadora del presente y del pasado. En una parte de su obra, nos cuenta historias antiguas llenas de novedad y plenas de valores y sentimientos actuales. En otra, prefiere referirse al momento presente, escribiendo historias de hoy que son, además, de todos los tiempos, como la relatada en “África en el corazón”, una mirada llena de verdad y de compasión dirigida a la dura realidad de las migraciones, fruto de la miseria y la violencia y tan antiguas como la misma humanidad.

“África en el corazón” no es un libro fácil, aunque sí resulte apasionante. No creo que su creación haya sido un trago agradable para Mª Carmen, entre otras cosas porque ha querido ir directamente a las fuentes: ha viajado a Senegal y se ha recorrido varios centros de menores y jóvenes inmigrantes, deseosa de conocer de primera mano la dura existencia de estos chicos, vagabundos a la fuerza e incansables buscadores de un futuro mejor y de una realidad más acogedora. Se ha documentado a lo largo de muchos meses, dejando que las historias de estos chavales entrasen en su vida y sacudiesen su alma y su sentido de la solidaridad.

Hay una frase en su libro “Un hoyo profundo al pie del olivo” que quiero traer a colación en este momento. Dice Mª Carmen, “siento, querido lector, querida lectora, que a veces sufras con los protagonistas, pero yo tengo que reflejar la historia tal como fue, no me la puedo inventar”. Os puedo asegurar, desde lo que yo conozco, que no ha inventado nada de lo que nos cuenta. Y nos cuenta una única historia, la del niño camerunés Diko, y, a la vez, una historia múltiple, en la que convergen personas y realidades que a mi me suenan de haberlas escuchado y compartido antes, de bocas bien distintas y de chicos muy diversos, ninguno de los cuales se llama Diko.

Así, cuando habla de la nostalgia de nuestro protagonista por su tierra, pensé en Vladimir y su emoción cada vez que cuenta cosas de su Cavo Verde querido. Si habla de los sueños y las pesadillas que le persiguen en muchos momentos, recuerdo a Lazare y sus nudillos rotos tras golpear la pared de su dormitorio, metido como estaba en un horrible sueño en el que su madre desaparecida iba a ser detenida de nuevo. El intento de atravesar el estrecho agarrado a los ejes de los camiones me hizo pensar en Hichan, experto en la materia, ya que había viajado a España seis veces de esa manera.  El paso en patera y sus impredecibles muertes, me trajo a la memoria a Mamadou, que vio morir a su hermano gemelo, salvándose él de milagro. Los secuestros de menores por la guerrilla, desheredados de la vida y convertidos, con drogas y violencia, en peleles sin voluntad, empujados a matar por dirigentes enloquecidos y destinados ellos mismos a enloquecer tarde o temprano; aquí, mejor es guardar un prudente silencio y no recordar ni nombres conocidos ni hazañas escuchadas, por ética profesional y por respeto a tantas historias maltrechas. Niños contra niños, sólo que aquí no se insultan o pelean como sería lo propio, sino que se visten con uniformes militares y portan –y usan- armas mortíferas.

Las mismas o parecidas historias escuchadas en nuestro centro una y mil veces y que no pueden ser mentira porque han dejado cientos de cicatrices en el cuerpo y en el alma de estos chicos, de estos valientes Dikos…

Pero por encima de toda esta dureza, en la que Mª Carmen no se recrea, aquí se nos cuenta una historia hermosa en la que un niño lucha a muerte por su vida, hablándonos de sus recuerdos, de sus nostalgias, de sus sueños… de su hambre insaciable de ser amado algún día para poder amar también él a los demás. Diko es un romántico incurable, un enamoradizo empedernido, que nos hace vivir momentos llenos de ternura.  Quizá, aunque no es ni cristiano ni musulmán, ha comprendido bien esa frase de El Cantar de los Cantares, citada por Mª Carmen en su libro “De Fez a Sevilla”,  que afirma que “el amor es fuerte como la muerte”.

Pero no es el único personaje noble del libro; hay otros muchos que, desde una solidaridad consciente o desde una sensibilidad primaria y elemental, hacen que la caña quebrada no se termine de partir para siempre. Y otros, finalmente, animados o inanimados, están ahí desvelándonos algunos misterios del continente africano: los baobads, el viento harmatán, la cobra egipcia, los espíritus y un largo ecetera… Si queréis conocerlos, lo mejor es que os compréis el libro y os lo leáis de una atacada.

Si me lo permitís, y os juro que no tengo comisión, aunque sí la compensación de que Diko termine en una de las Casas de los padres Mercedarios, os invito a que recomendéis y regaléis este hermoso libro a cuanto niño o joven se cruce en vuestro camino. Les ayudará a entender una parte importante de la historia de nuestros días con la que van a tener que convivir (…)

Y sabéis qué es lo mejor: que a nosotros, lectores, al tiempo que Diko va llegando a nuestra tierra, a nuestro país, también, poco a poco, se nos va metiendo “África en el corazón”.

Lanzo un guante a Mª Carmen: ¿Una segunda parte sobre la vida de Diko en España, llena también de obstáculos, impaciencias, incomprensiones, miradas prejuiciadas… hasta alcanzar el futuro anhelado? Y la solidaridad de muchos españoles, que también existe. ¿Y las instituciones? Mucha, mucha, mucha tela..

Presentación del libro Mi Vida en el Paraíso

Presentación del libro

“Mi vida en el paraíso”

de María del Carmen de la Bandera

en Sanlucar de Barrameda
27 de mayo de 2011

 

Mª del Carmen de la Bandera es una escritora cuyos libros van dirigidos especialmente a los jóvenes y a los niños, lo cual, en contra de lo que se pueda pensar, añade dificultad a la tarea narrativa. Si además resulta que los protagonistas de sus historias son los adolescentes y los propios niños, esos locos bajitos, que decía Serrat, casi siempre impenetrables y difíciles de comprender a causa de los olvidos que nos va regalando la edad y esa supuesta madurez que nos distingue y que nos hace olvidar tantas cosas que fuimos o quisimos ser, entonces el reto de escribir se me antoja cargado de obstáculos aparentemente insalvables.  María del Carmen hace de la necesidad virtud, y habilidosa costurera de las letras, lo mismo te cose un hermoso relato de los amores aparentemente imposibles entre el joven judío Samuel y la cristiana Carmen en la Sevilla del siglo XV, obstaculizados por la intolerancia y el fanatismo (Un hoyo profundo al pie de un olivo y De Fez a Sevilla), que te zurce un vertiginoso recorrido por los ambientes futboleros, con su equipos, sus hinchas y, lo que es peor, sus “radicales” y las violencias que generan (Sentir los colores), que te hilvana la dramática historia de Marta, una joven acomplejada por su gordura y capaz, finalmente, de aprender a mirarse con cariño (Íntimos secretos)… Y así, una y otra vez, una y otra historia, hasta llegar a la décima y undécima entrega, las que presentamos hoy: África en el corazón y Mi vida en el paraíso.

Os hago una confesión: a mí de mayor me gustaría ser como Mª del Carmen de la Bandera, una joven escritora de literatura infantil y juvenil que adopta la camaleónica y astuta forma de una respetable jubilada, seguramente con el propósito de jugar con ventaja a la hora de engañar a los niños y a los jóvenes, ofreciéndoles en los colegios la droga de la literatura, tan en desuso en estos tiempos. Si se os acerca, no os fiéis de ella, u os terminará sonsacando algunas de las cosas más íntimas que hayáis vivido, algunos de vuestros dolores, o los miedos y las esperanzas que compartimos los humanos y con los que nos encontramos de vez en cuando o reiteradamente, según sea nuestra suerte, con el propósito de construir otras nueva historia en las que nos sentiremos reflejados o con las que terminaremos identificándonos.

A mí y a algunos de los menores inmigrantes sin familia con los que he tenido la fortuna de compartir algunos años de mi vida nos pasó esto de lo que os advierto: hace ya unos años se nos apareció Dª Maria del Carmen por nuestra casa de La Merced, mirando como quien no ve, preguntando como quien no escucha, olfateando vidas y haciendas, así como al descuido, desapareciendo después tan sigilosamente como había llegado… y reapareciendo dos años después con un nuevo libro bajo el brazo, el de África en el corazón que nos acaban de presentar, en el que nos había convertido en personajes de ficción a algunos de los que tuvimos la mala suerte de dejarnos embaucar por ella. Quedáis avisados. Por cierto, creo que tiene el propósito de escribir una nueva novela, ésta sobre la tercera edad, y algunos de los que estáis aquí ya estáis metidos en años , así que escapad a tiempo, ahora que podéis.

Cuando se publicó África en el corazón, Mª del Carmen me pidió hacer la presentación de la obra en Madrid, en el barrio de Vallecas. El libro me había parecido perfecto narrativamente y una posible obra de referencia en la tarea de fomentar la lectura entre los adolescentes y en la de sensibilizarles sobre la vida de otros niños y jóvenes que desde hace ya algunos años llegaban a nuestras costas escapando de un pasado sin futuro y quedándose entre nosotros sin ningún acompañamiento familiar de referencia, solos, muy solos, y, en ocasiones, también maltratados  por la nueva sociedad de acogida o por las propias administraciones encargadas de su protección y tutela. Así lo resalté, entre otras cosas porque con su lectura a mi también se me había metido África en el corazón. Pero cometí el error y el atrevimiento de lanzar un guante a nuestra vital escritora que ella cogió al vuelo, como tiene por costumbre: ¿por qué no escribir la historia de Diko, el protagonista, en nuestro país? Una vez llegado a nuestras costas y estando ya bajo el amparo de nuestro sistema de protección de la infancia, ¿habrán acabado sus penurias? ¿Se convertirá en un marginado, un excluido, o terminará sintiéndose ciudadano de pleno derecho? ¿Su insaciable hambre de amor será satisfecho algún día hasta conseguir alejar sus terrores nocturnos? ¿Qué podrán más, las miradas compasivas, las palabras redentoras, o los prejuicios y el rechazo?

Las respuestas a tanta ansiedad sobre el futuro de Diko dieron pie a una nueva obra, Mi vida en el paraíso, que Mª del Carmen me ha obligado a releer con motivo de su presentación en Sanlucar de Barrameda. Ha sido una obligación dura y placentera a la vez. Dura, porque se me han despertado muchos fantasmas y terrores casi olvidados, que viví muy intensamente durante casi quince años, compartiendo casa, mesa y mantel y hasta la propia vida, con algunos cientos de estos menores inmigrantes no acompañados que llegaron a nuestras costas y a La Merced. Placentera, porque el balance de tantas historias tocadas y acompañadas muy de cerca es enormemente positivo. Cuando llegué a La Merced en el año 1994 me dijeron que tenía que rescatar a unos náufragos, pero lo que encontré en aquella casa y en las que abrimos después fue a un impresionante grupo de navegantes, capaces de dar sopas con honda a sus terrores y a nuestros miedos y prejuicios, aunque, a veces, como le sucede a Diko, tuvieran que seguir llorando muchas noches por su pasado, por su presente y por su futuro.

María del Carmen, no te lo vas a creer, pero yo, un castellano recio y duro, acostumbrado a los fríos de las tierras burgalesas, me he emocionado al releer de nuevo Mi vida en el paraíso. He cumplido la tarea mientras iba al trabajo en el metro. Uno de los días se me escapó una lágrima recordando el momento en el que la policía se metió en nuestra casa a las tres de la noche para llevarse a uno de los menores tutelados, generando un miedo contagioso en todos los que quedaron, convencidos de que podían ser los siguientes; esa noche, al igual que cuenta Diko, “la tengo clavada en mi alma y en mi corazón” y no me sentó nada bien recordarla. Una señora que tenía enfrente de mí, me miró un tanto preocupada por la susodicha lágrima. Al poco rato, solté una carcajada contenida, seguramente a causa de alguna de las bromas que los menores se gastaban entre ellos y que tú cuentas. La preocupación de mi compañera viajera se transformó en curiosidad, al ver tan pronta recuperación, y se agachó un poquito para ver el título de la obra que tantas y tan encontradas emociones proporcionaba a su compañero del Metro. Yo, con disimulo, levante un poco el libro para facilitar la tarea y estoy seguro de que te conseguí una nueva lectora… Ya hablaremos luego de la compensación que merezco. Quizá unos langostinos de Sanlucar podrían ser un buen pago…

¡Cuántas historias se entrecruzan en este libro! Seguimos encontrando continuas referencias a África, a la infancia de estos chicos, al trayecto, a las causas del proyecto migratorio, etc., aunque ya todo sucede y se narra muy cerca de nuestras vidas acomodadas, en un Estado de Derecho llamado España, en un continente, la vieja Europa, que dice ser madre referente de los principios y de la ética que han de mover el mundo para que sea humano, aunque a veces se nos presente como una vieja un poco chocha y olvidadiza que, en lo que toca a la inmigración y a la protección de la infancia, está consiguiendo hacer verdad el dicho de Groucho Marx: “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”

Diko y sus compañeros de La Merced, del colegio Puerta Bonita, del club deportivo La Chimenea, son a la vez espectadores y protagonistas del horror y de la injusticia, muy a su pesar, y son, sobre todo, jóvenes, muy jóvenes, demasiado jóvenes. Sorprendentemente, la mayoría de ellos tienen una personalidad resistente a la adversidad que les hace capaces de convertir el empujón recibido en nuevo impulso, lo que no significa que no acusen el golpe y que no se resientan por el daño sufrido. Y ahí terminan sus semejanzas, porque cada uno de ellos es una personita, una persona distinta, con sus miedos y sus sueños particulares, fruto de sus genes y de las experiencias vividas. El color de la piel o su condición de inmigrantes son circunstancias significativas, aunque finalmente irrelevantes para lo que nos importa; su ser, su valor, su diferencia no reside ahí, sino en su humanidad única e irrepetible. Quien les mire y se fije simplemente en la envoltura, en la cáscara, no se enterará de nada y probablemente irá sembrando de prejuicios y estereotipos la convivencia entre los nuevos y los antiguos vecinos.

Nuestro protagonista, con el que nos vamos identificando poco a poco, porque el relato no nos permite ser indiferentes y nos invita a conocer mejor cómo espera, siente y padece, nos ayuda a entender. Diko es un impenitente enamoradizo y cuando presiente que el amor está cerca va descubriendo su verdadera personalidad, “ese Diko contradictorio que a veces ama la vida y otras tiene ganas de morir; el sincero, el locuaz y el tímido; el soñador y el realista, el Diko al que obligaron a ser perverso, pero que quiere el bien para todos, pero, sobre todo, el Diko que tiene unas inmensas ganas de amar y de que lo amen”. Y esa personalidad ya no nos resulta indiferente, porque Diko no nos es un desconocido y por eso no nos da miedo.

            En el camino, que os invito a recorrer, está presente, el racismo, las bandas como los Latin King, los enamoramientos, el consumo de pegamento, la edad del pavo, que es universal, el ansia por los papeles, por ser documentados (“mi querido carné”, dice Diko), el miedo a ser expulsados, las demoras administrativas y, en ocasiones, hasta un cierto maltrato institucional a los menores, la convivencia con su muchas dificultades y riquezas, las discriminaciones, la nostalgia por todo lo que se quedó en sus países, la diversidad cultural, las noches llenas de miedo, las dificultades de la educación, las bromas adolescentes… y sobre todo, futbol, mucho futbol. La Sra. de la Bandera se nos desvela como una periodista experta en la descripción de jugadas imposibles. No se pierdan, por favor, la excelencia de estas crónicas deportivas esparcidas, como quien no quiere la cosa, a lo largo del libro.

Me gusta cómo María del Carmen de la Bandera refleja el trabajo social de los centros residenciales o educativos por los que van pasando nuestros protagonistas; la humanidad de sus educadores, entrenadores y voluntarios. Parece que hubiesen hecho suya esa frase atribuida a Buda que asegura que “Las palabras tienen el poder de destruir y de ayudar. Cuando las palabras son amables, pueden cambiar el mundo”… Y las miradas, y los gestos… También me gusta cómo se evidencia lo contrario: que las palabras y las miradas destructivas, además de ser estúpidas e injustas, aumentan el dolor, la soledad y la marginación de aquellos a los que la vida ha tratado peor. Tras su lectura hay una invitación a escoger, porque los niños que nos llegan, en contra de lo que a veces nos venden, no son una generación perdida, sino niños heridos. Solo nuestra falta de compromiso y determinación, pueden desembocar en la marginación definitiva de estos jóvenes. Y no se lo merecen; a fin de cuentas, Diko y sus amigos son unos luchadores que se empeñan en que las cosas sean como tienen que ser, aunque no sean donde tuvieron que ser.

Sí lo entendieron, y por eso escogieron bien, esos personajes casi anónimos apenas citados de pasada en los dos libros presentados hoy, de los cuales sabemos poco más que sus nombres, Rocío y Javier. Muy cerca de aquí, a 135 km. de Sanlucar de Barrameda, en Tarifa, se encuentran con Diko, un “mojaito”, como los llaman por allí, recién llegado a nuestras costas y le regalan la primera mirada compasiva y su amistad absolutamente desinteresada. Curiosamente ahí, en ese parque natural de Los Alcornocales, en el que cae derrengado Diko tras escapar de quedar sepultado bajo las aguas del Estrecho, es donde las aves y algunos cetáceos nos recuerdan que las fronteras las hemos puesto los hombres para defender nuestros privilegios y que no siempre han estado ahí. Los Alcornocales es lugar de paso obligado entre África y Europa en sus viajes migratorios para las cigüeñas, los milanos, los buitres, los alimoches y otras aves migratorias. También para Diko, que ahí emprende su andadura entre nosotros y, por voluntad de la escritora, ahí termina superando, tras su paso por La Merced, ese miedo a los fantasmas que le ha acompañado durante su corta vida, comenzando de verdad, ahora ya sí, su vida en el paraíso.

 

Pablo Pérez Pérez