Presentación del libro África en el Corazón

Presentación del libro

ÁFRICA EN EL CORAZÓN

de Mª Carmen de la Bandera

PABLO PÉREZ PÉREZ

Me niego a agradecer a la autora la invitación que me ha hecho para que presente su última obra (África en el corazón)… porque me gusta más ser oyente que ponente, las cosas como son. Le agradezco, sin embargo, la oportunidad de conocer la historia de Diko, ese joven dowayo de Camerún, el “prota” del libro, al que la vida –una perra vida-  obliga a ser aventurero en pos del amor y del cariño que siempre se le terminan escapando entre los dedos antes de tiempo. Es un personaje que me resulta muy cercano y familiar… Quién sabe: quizá algún día termine pasándose por la Casa en la que vivo con chicos de distintos países.

El encargo que me han hecho es que os presente este libro recién publicado: “África en el corazón”. Supongo que lo correcto es  que me centre en su personaje principal, en su protagonista… Hemos escuchado ya varias veces su nombre. Se llama… Mª  Carmen de la Bandera. Sí, de acuerdo, ya sé que aparece citada solamente en la portada y en la contraportada, pero, de verdad, hacedme caso, su presencia se siente en cada página, en cada historia que cuenta, en cada sentimiento compartido a lo largo de la lectura. Seguro que muchos de los que estáis aquí esta tarde la conocéis mucho mejor que yo, pero es a mí a quien se ha invitado a hablar, así que… Bueno, pues la tal Mº Carmen es una escritora de historias dirigidas especialmente a los niños y jóvenes, literatura difícil donde la haya. Juega con ventaja, porque, aunque no lo cuente en sus libros, ella fue, en una etapa anterior, niña y adolescente y sabe de lo que habla. Además, con buen criterio, ha sido “monaguillo antes que fraile”, profesora y educadora durante muchos años y conocedora, por la tanto, de los problemas y las emociones de los niños y los jóvenes. Ellos son el centro de sus historias. Y lo mismo te cose un hermosos relato de los amores aparentemente imposibles entre el joven judío Samuel y la cristiana Carmen en la Sevilla del siglo XV, obstaculizados por la intolerancia y el fanatismo (Un hoyo profundo al pie de un olivo y De Fez a Sevilla), que te zurce un vertiginoso recorrido por los ambientes futboleros, con sus equipos, sus hinchas y, lo que es peor, sus “radicales” y las violencias que generan (Sentir los colores), que te hilvana la dramática historia de Marta, una joven acomplejada por su gordura y capaz, finalmente, de aprender a mirarse con cariño (Íntimos secretos)… Y así, una y otra vez, una y otra historia, hasta llegar a la décima entrega, ésta que presentamos hoy –África en el corazón-, enormemente dramática y actual.

Mº Carmen de la Bandera es escritora  de historias y es historiadora del presente y del pasado. En una parte de su obra, nos cuenta historias antiguas llenas de novedad y plenas de valores y sentimientos actuales. En otra, prefiere referirse al momento presente, escribiendo historias de hoy que son, además, de todos los tiempos, como la relatada en “África en el corazón”, una mirada llena de verdad y de compasión dirigida a la dura realidad de las migraciones, fruto de la miseria y la violencia y tan antiguas como la misma humanidad.

“África en el corazón” no es un libro fácil, aunque sí resulte apasionante. No creo que su creación haya sido un trago agradable para Mª Carmen, entre otras cosas porque ha querido ir directamente a las fuentes: ha viajado a Senegal y se ha recorrido varios centros de menores y jóvenes inmigrantes, deseosa de conocer de primera mano la dura existencia de estos chicos, vagabundos a la fuerza e incansables buscadores de un futuro mejor y de una realidad más acogedora. Se ha documentado a lo largo de muchos meses, dejando que las historias de estos chavales entrasen en su vida y sacudiesen su alma y su sentido de la solidaridad.

Hay una frase en su libro “Un hoyo profundo al pie del olivo” que quiero traer a colación en este momento. Dice Mª Carmen, “siento, querido lector, querida lectora, que a veces sufras con los protagonistas, pero yo tengo que reflejar la historia tal como fue, no me la puedo inventar”. Os puedo asegurar, desde lo que yo conozco, que no ha inventado nada de lo que nos cuenta. Y nos cuenta una única historia, la del niño camerunés Diko, y, a la vez, una historia múltiple, en la que convergen personas y realidades que a mi me suenan de haberlas escuchado y compartido antes, de bocas bien distintas y de chicos muy diversos, ninguno de los cuales se llama Diko.

Así, cuando habla de la nostalgia de nuestro protagonista por su tierra, pensé en Vladimir y su emoción cada vez que cuenta cosas de su Cavo Verde querido. Si habla de los sueños y las pesadillas que le persiguen en muchos momentos, recuerdo a Lazare y sus nudillos rotos tras golpear la pared de su dormitorio, metido como estaba en un horrible sueño en el que su madre desaparecida iba a ser detenida de nuevo. El intento de atravesar el estrecho agarrado a los ejes de los camiones me hizo pensar en Hichan, experto en la materia, ya que había viajado a España seis veces de esa manera.  El paso en patera y sus impredecibles muertes, me trajo a la memoria a Mamadou, que vio morir a su hermano gemelo, salvándose él de milagro. Los secuestros de menores por la guerrilla, desheredados de la vida y convertidos, con drogas y violencia, en peleles sin voluntad, empujados a matar por dirigentes enloquecidos y destinados ellos mismos a enloquecer tarde o temprano; aquí, mejor es guardar un prudente silencio y no recordar ni nombres conocidos ni hazañas escuchadas, por ética profesional y por respeto a tantas historias maltrechas. Niños contra niños, sólo que aquí no se insultan o pelean como sería lo propio, sino que se visten con uniformes militares y portan –y usan- armas mortíferas.

Las mismas o parecidas historias escuchadas en nuestro centro una y mil veces y que no pueden ser mentira porque han dejado cientos de cicatrices en el cuerpo y en el alma de estos chicos, de estos valientes Dikos…

Pero por encima de toda esta dureza, en la que Mª Carmen no se recrea, aquí se nos cuenta una historia hermosa en la que un niño lucha a muerte por su vida, hablándonos de sus recuerdos, de sus nostalgias, de sus sueños… de su hambre insaciable de ser amado algún día para poder amar también él a los demás. Diko es un romántico incurable, un enamoradizo empedernido, que nos hace vivir momentos llenos de ternura.  Quizá, aunque no es ni cristiano ni musulmán, ha comprendido bien esa frase de El Cantar de los Cantares, citada por Mª Carmen en su libro “De Fez a Sevilla”,  que afirma que “el amor es fuerte como la muerte”.

Pero no es el único personaje noble del libro; hay otros muchos que, desde una solidaridad consciente o desde una sensibilidad primaria y elemental, hacen que la caña quebrada no se termine de partir para siempre. Y otros, finalmente, animados o inanimados, están ahí desvelándonos algunos misterios del continente africano: los baobads, el viento harmatán, la cobra egipcia, los espíritus y un largo ecetera… Si queréis conocerlos, lo mejor es que os compréis el libro y os lo leáis de una atacada.

Si me lo permitís, y os juro que no tengo comisión, aunque sí la compensación de que Diko termine en una de las Casas de los padres Mercedarios, os invito a que recomendéis y regaléis este hermoso libro a cuanto niño o joven se cruce en vuestro camino. Les ayudará a entender una parte importante de la historia de nuestros días con la que van a tener que convivir (…)

Y sabéis qué es lo mejor: que a nosotros, lectores, al tiempo que Diko va llegando a nuestra tierra, a nuestro país, también, poco a poco, se nos va metiendo “África en el corazón”.

Lanzo un guante a Mª Carmen: ¿Una segunda parte sobre la vida de Diko en España, llena también de obstáculos, impaciencias, incomprensiones, miradas prejuiciadas… hasta alcanzar el futuro anhelado? Y la solidaridad de muchos españoles, que también existe. ¿Y las instituciones? Mucha, mucha, mucha tela..

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